COSMOS ATOMICAE

sobre la historia de la cultura humana y la evolución del pensamiento científico

HOMO SAPIENS 3: cerebración, comportamiento moderno, características anatómicas, aparición del lenguaje simbólico..

Cerebración.

El cerebro de Homo sapiens, en relación a su masa corporal, es uno de los más grandes del reino animal con un volumen que oscila entre los 1.200 y los 1.400 cm3 (el promedio actual es de 1.350 cm3). El consumo medio de energía metabólica que requiere nuestro cerebro es de un 20 % de toda nuestra energía corporal.

Es muy probable que hace 200 mil años Homo sapiens tuviera un potencial intelectual equivalente al de la actualidad, sin embargo, hicieron falta milenios para que se activara. Tal es la prematuración de sapiens que mientras un chimpancé neonato tiene una capacidad cerebral de un 65 % de la de un chimpancé adulto, o la capacidad de Australopithecus afarensis era, en el parto, de un 50% respecto a la de su edad adulta, en Homo sapiens bebé tal capacidad no supera al 25 % de la capacidad que tendrá a los 45 años.

Está comprobado que para que el cerebro humano se despliegue o desarrolle en toda su potencia necesita estímulo, afecto e intenso entrenamiento. Hoy día sigue debatiéndose qué ocurrió para que el cerebro del Homo Sapiens arcaico diera el fabuloso salto cuantitativo y cualitativo que lo haría ingresar de forma casi instantánea en la revolucionaria era del Paleolítico Superior.

Tradicionalmente se consideró que esta transformación se había restringido únicamente a la cultura sapiens pero recientes investigaciones sobre evidencias neandertales del Paleolítico Medio ponen en duda dicho punto de vista.

Comportamiento moderno.

Hace aproximadamente 200 mil años empieza a desarrollarse en África un plan corporal esencialmente moderno. Sin embargo, a pesar de que estos primeros Homo sapiens eran anatómicamente modernos, no lo eran en su comportamiento. Es muy importante anotar que la anatomía moderna evolucionó antes que el comportamiento moderno, el cual se caracteriza por la puesta en práctica del ingenio creativo humano.

En cierto modo, mientras que los neandertales y los primeros Homo sapiens se distinguían los unos de los otros por un juego de características anatómicas obvias, arqueológicamente eran muy similares durante el Paleolítico Medio. Ambos poseían artefactos con características semejantes. En ambas industrias se aprecia poca variación en tipos de herramientas líticas a lo largo de grandes extensiones de tiempo y de distancia y una virtual falta de herramientas hechas de hueso, asta o marfil.

Tradicionalmente se consideró al Paleolítico Superior como el momento clave de la aparición del denominado ‘comportamiento moderno’ y como el punto de inicio de la revolución creativa que comportó un cambio abrupto en los patrones de subsistencia, en la elaboración de herramientas y en la expresión simbólica.

Ciertamente en el Paleolítico Superior de Eurasia, o en la Edad de Piedra Tardía, como se le conoce en África, la evidencia arqueológica se distingue fuertemente al ser contrastada con aquella del Paleolítico Medio: aparece una diversidad asombrosa en los tipos de herramientas líticas; los tipos de herramientas cambian significativamente en el espacio y en el tiempo; los artefactos empiezan a ser manufacturados en hueso, asta y marfil; los artefactos de piedra se pueden clasificar fácilmente en categorías discretas, presumiblemente reflejando usos especializados; los entierros iban acompañados de ceremonias rituales y contenían una rica diversidad de bienes funerarios; las viviendas y fogatas aparecen bien diseñadas y construidas; la cacería de animales peligrosos y la pesca se daban con regularidad; la densidad de las poblaciones era mayor; el arte era abundante y elaborado; uso generalizado de adornos personales; las materias primas, como lascas de piedra y conchas, eran objeto de comercio a través de grandes distancias.

Hoy día existen, sin embargo, registros de conducta artística de 75 mil años de antigüedad y apenas asoman dudas sobre la datación de comportamiento simbólico neandertal previo a la llegada de sapiens a Europa.

Características anatómicas.

Homo sapiens es un animal relativamente poco especializado. Esta característica ha facilitado a los humanos una adaptabilidad inusitada entre las demás especies de vertebrados para adecuarse a condiciones ambientales muy diversas.

Homo sapiens es, por su anatomía, un animal muy vulnerable si se encuentra en condiciones naturales. La debilidad de las mandíbulas humanas las hace casi totalmente inútiles para la defensa a mordiscos ante un predador y, asimismo, son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado natural.

Aparición del lenguaje simbólico.

El lenguaje simbólico es el basado en significantes acústicos. Para que una especie tenga la capacidad de articular sonidos discretos, se requieren  innovaciones morfológicas, algunas de ellas probablemente anteriores al desarrollo de un cerebro lo suficientemente complejo como para pensar de modo simbólico. Observando la orofaringe y la laringe de los mamíferos confirmamos que, a excepción del humano, la laringe se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la epiglotis cierra la tráquea de un modo estanco al beber e ingerir comida. En cambio, en Homo sapiens la laringe se ubica más abajo, lo que permite a las cuerdas vocales la producción de sonidos más claramente diferenciados y variados. Sin embargo, al no poder ocluir completamente la epiglotis, la respiración y la ingesta deben alternarse para que el sujeto no se ahogue.

La fabricación de utensilios por parte de Homo habilis hace unos 2 millones de años, sugiere que en éstos ya existía un lenguaje oral articulado rudimentario lo suficientemente eficaz como para comunicarse con otros compañeros y transmitirles su conocimiento sobre la confección de artefactos. Por otro lado, estudios realizados en la Sierra de Atapuerca evidencian que Homo antecessor, hace unos 800 mil años, ya podía emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulado como para ser considerado simbólico.

Como ya comentamos en capítulos anteriores, el gen FOXP2 es el encargado del desarrollo de las áreas del lenguaje y de las áreas de síntesis que se encuentran en la corteza cerebral de los lóbulos frontales. El aumento del cerebro y su especialización permitió la aparición de la llamada lateralización, o sea, una diferencia muy importante entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro. El hemisferio izquierdo tiene desarrollado en su corteza áreas específicas que posibilitan el lenguaje simbólico basado en significantes acústicos: el área de Wernicke y el área de Broca. Homo sapiens y Homo neanderthalensis compartían este gen FOXP2.

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Esta entrada fue publicada en 30 enero, 2015 por en Género Homo, Paleolítico, Prehistoria y etiquetada con , , , , , .
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