COSMOS ATOMICAE

sobre la historia de la cultura humana y la evolución del pensamiento científico

HOMO SAPIENS 1: introducción y origen.

Introducción.

La paleoantropología trata de dar respuesta a algunas de las preguntas eternas del ser humano: de dónde venimos, quienes somos y adónde vamos. Puede considerarse que las dos primeras preguntas son una sola, en realidad, y que se responden a través del conocimiento de nuestra historia biográfica, de nuestra historia evolutiva como especie.

Charles Darwin nunca declaró, ni dejó escrito en ningún sitio, que los seres humanos descendiéramos del mono. Lo que realmente pensaba, y lo que plantea hoy día la comunidad científica, es que los seres humanos actuales somos monos, monos hipersociales.

Por otro lado, algunos datos de genética molecular concordantes con hallazgos paleontológicos, sostienen que todos los seres humanos descienden de una misma Eva mitocondrial. Esto quiere decir que según los rastreos del ADN mitocondrial, que sólo se transmite por vía materna, todos los seres humanos actuales comparten un ancestro que habría vivido en el noreste de África hace unos 200 mil años.

Homo Sapiens salió de África hace aproximadamente 90 mil años e inició un largo periplo que le llevaría hasta Europa Occidental hace unos 45 mil años.

 

Origen.

Uno de los temas más acaloradamente discutidos en paleoantropología se enfoca en el origen de los humanos modernos. Hace aproximadamente 100 mil años África y Eurasia estaban ocupadas por un grupo de homínidos morfológicamente diverso. En África y en Oriente Medio se encontraba Homo sapiens, en Asia central estaba Homo erectus y en Europa y Asia Occidental habitaba Homo neanderthalensis. Sin embargo, para hace 30 mil años esta diversidad empieza a desvanecerse imponiéndose la forma humana moderna, tanto en su estructura anatómica como en su comportamiento.

La naturaleza de esta transformación fue el foco de mucha deliberación entre dos escuelas del pensamiento clásicas: una que enfatizaba la continuidad multirregional y otra que sugería un origen único de los humanos modernos exclusivamente desde África. Desde la publicación de los resultados del Proyecto Genoma Neandertal en 2013, gran parte de la comunidad científica considera que la mejor explicación se encuentra en un compromiso entre ambas hipótesis, decantándose por la llamada Teoría de la Asimilación.

  • La hipótesis de la migración desde áfrica.

También conocida como la hipótesis de sustitución, Out of Africa, teoría desde África, modelo fuera de África, modelo del reemplazo completo o monogenismo, esta teoría afirma que los humanos modernos evolucionaron de forma relativamente reciente en África, migraron a Eurasia y reemplazaron a todas las poblaciones que habían descendido de Homo erectus, incluidos los neandertales y los denisovanos.

Ya en el s. XIX, el etnólogo James Prichard sostenía que había suficientes razones para concluir que los hombres descendían de la población negra de África. Charles Darwin fue uno de los primeros en proponer un ancestro común para los organismos vivientes y sostuvo que el ser humano actual tendría sus ancestros tempranos en África, dada la presencia allí de simios antropomorfos como el gorila y el chimpancé.

  • La hipótesis multirregional.

También llamada modelo de continuidad regional o poligenismo, defiende que el hombre moderno deriva de Homo erectus quien se dispersó por gran parte de Eurasia hace un millón de años. Las poblaciones regionales se mezclaron entre sí  intercambiando rasgos hereditarios. A través de este flujo genético, las distintas poblaciones de Homo erectus transmitieron a su descendencia una serie de características cada vez más modernas, tales como un mayor tamaño de cerebro. Gradualmente habría evolucionado un hominino con características modernas por toda África y Eurasia. Según este modelo de continuidad, dicha evolución hacia Homo sapiens se llevó a cabo de forma más o menos simultánea desde distintas regiones del planeta.

Las investigaciones acerca del origen de Homo Sapiens se basan en evidencias genéticas, anatómicas y arqueológicas. Algunas de las más principales son las siguientes:

  • Evidencias genéticas.

Dentro de la búsqueda del origen de los humanos modernos, ha destacado la genética poblacional a través del análisis del ADN mitocondrial y del cromosoma Y.

El ADN mitocondrial es el material genético de las mitocondrias, los orgánulos que generan energía para la célula. Su estudio nos muestra la ascendencia matrilineal que nos lleva hasta nuestro ancestro común más reciente, denominado Eva mitocondrial, mientras que el cromosoma Y muestra la ascendencia patrilineal que nos lleva hasta el Adán cromosómico. A partir de esta evidencia algunos genetistas y antropólogos han llegado a la conclusión de que el hombre moderno tuvo su origen en una población pequeña de África para posteriormente dispersarse desde allí, lo cual apoyaría la hipótesis ‘Migración desde África’.

A la Eva mitocondrial se le ha dado una antigüedad promedio de 190 mil años. La genetista Sarah Tishkoff, sugiere que los Khoisan, actuales habitantes del África austral, son el grupo humano divergente más antiguo. Esto quiere decir que los marcadores genéticos de los bosquimanos, pertenecientes al pueblo Khoisan, se parecen poco a los encontrados en otros lugares del planeta, lo que indica que su estirpe genética es la primera en separase del árbol genealógico humano. Las lenguas khoisán son, por otro lado, un grupo de lenguas africanas caracterizadas por el uso de chasquidos o “clics” y son únicas en el mundo. Los pigmeos africanos son el segundo grupo antiguamente más separado de los humanos modernos.

Los ancestros de los actuales Khoisan salieron de África hace aproximadamente 90 mil años. Cuando estos bosquimanos migraron, portaban consigo un tipo de tecnología de vanguardia y un lenguaje altamente sofisticado. El lenguaje es el medio por el que damos forma a nuestra experiencia y existencia en el mundo, es el principal responsable de todo el comportamiento humano. Cuando los primeros bosquimanos salieron de África portaban con ellos, por tanto, la más poderosa herramienta para su supervivencia y desarrollo.

  • Evidencias anatómicas o fósiles.

Los primeros fósiles sapiens se encontraron en el río Omo en África oriental. Fueron fechados en 195 mil años y su antigüedad coincide con lo estipulado para la Eva mitocondrial. Estos primeros fósiles son conocidos como los Hombres de Kibish o restos Omo I y son los Homo sapiens más antiguos encontrados hasta la fecha. El siguiente fósil en antigüedad fuera de África procede de Oriente Próximo y está datado en unos 90 mil años mientras que en Europa no existen fósiles de hombres modernos de más de 40 mil años.

La antropología física también aporta indicios sobre el origen africano del hombre moderno. Un estudio craneométrico de la Universidad de Cambridge, utilizando una muestra de 6.000 cráneos, concluye que cuanto mayor es la distancia con el continente africano, será proporcionalmente menor la variabilidad fenotípica, estableciendo un origen probable de los humanos modernos en la región sur-central de África.

El estudio microbiológico de la bacteria gástrica humana Helicobacter pylori, ha revelado que la distribución de cepas está relacionada con los patrones de migración en los humanos. Se ha concluido que tanto los humanos modernos como estas bacterias son originarios del África subsahariana, dada la mayor diversidad allí, y de ahí habrían emigrado fuera de África hace unos 50 o 70 mil años.

Una nueva teoría propone que el mayor número de fonemas estaría relacionado con las regiones pobladas con mayor antigüedad. Un estudio que analiza 504 lenguas vivas encontró que las lenguas que contienen más sonidos se hablan en África y las que contienen menor número se encuentran en Sudamérica y Oceanía.

  • Evidencias arqueológicas.

Las primeras muestras de comportamiento humana moderno tienen lugar en Europa durante el Paleolítico Superior hace 30 o 40 mil años. En África, sin embargo, se han localizado representaciones abstractas en ocre rojo en la cueva Blombos (Sudáfrica) de más de 70 mil años. En Howiesons Poort y Stillbay (Sudáfrica) se encontraron puntas líticas y puntas de flechas de hueso con una antigüedad de entre 60 y 70 mil años. Más antiguos aún, son restos de puntas de flechas y herramientas de hueso para pescar encontrados en el Congo, con una datación de 90 mil años.

Fuentes más recientes han encontrado indicios de comportamiento moderno temprano en Pinncle Point (Sudáfrica) con una antigüedad de hasta 164 mil años. Se trata  de 57 piezas con pigmento ocre rojo y de cuchillas hechas según el método Levallois, donde la piedra labrada fue tratada con calor.

La aparición del comportamiento humano moderno completo parece que se origina en África y que se dispersa rápidamente debido a los movimientos de las poblaciones a otras regiones geográficas. Esta adaptación cultural fue tan exitosa que duró hasta hace aproximadamente 11 mil años.

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Esta entrada fue publicada en 30 enero, 2015 por en Género Homo, Paleolítico, Prehistoria y etiquetada con , , , , , .
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