COSMOS ATOMICAE

sobre la historia de la cultura humana y la evolución del pensamiento científico

HOMO NEANDERTHALENSIS 4: capacidad artística y religiosidad.

Capacidad artística.

La cuestión sobre el momento en que nuestros ancestros alcanzaron la capacidad simbólica asociada a la práctica artística es tema de debate permanente. Durante parte del Paleolítico Inferior los Homo heidelbergensis que habitaron Europa demuestran en sus utensilios cierto sentido de la estética que rebasa la mera funcionalidad. Así, en piezas como los bifaces parece evidente la búsqueda intencional de la simetría, lo que denotaría una predilección por un cierto orden compositivo, por un determinado sentido estético. Resulta llamativo, por otro lado, el empleo de ciertos materiales como el jade que presenta cualidades de color o textura especiales.

La presencia de un bifaz cuidadosamente tallado entre los restos óseos de la Sima de los Huesos nos hace sospechar que ya en el Pleistoceno Medio los seres humanos practicaban un tipo de comportamiento religioso, justo el tipo de comportamiento que suele anteceder al desarrollo del arte.

Los restos arqueológicos demuestran que el Hombre de Neandertal coleccionaba objetos curiosos como fósiles o minerales cristalizados y que elaboraba adornos simples como huesos perforados o marcados.

Recientemente se han encontrado, además, cientos de piezas de dióxido de manganeso que pudieron servir a los neandertales como pigmento decorativo negro. Posiblemente lo aplicaran sobre la piel como parte de algún ritual funerario o cazador. Asimismo, se han hallado objetos de cuerno pulido que parecen haber tenido un uso estético.

Por otro lado, hace casi dos décadas que se debate sobre la autoría de los adornos del Chatelperroniense, que en su mayor parte son colgantes de hueso y diente y que corresponde, sin lugar a dudas, a los neandertales, aunque su cronología tardía (45 o 40 mil años) los solapaba con la llegada del hombre moderno a Europa (42 mil años). De ahí su polémica adjudicación, ya que para algunos investigadores se trataba o bien de adornos realizados por neandertales pero que imitaban a los del hombre moderno, o simplemente, que los neandertales se apoderaban de adornos abandonados por cromagnones.

João Zilhão sostiene que existen evidencias de comportamiento simbólico-artístico neandertal en los hallazgos Chatelperronienses de la cueva de los Aviones en Murcia, único yacimiento documentado, junto a la cueva Antón (Mula), en el que se encuentran artefactos de joyería asociados a neandertales.

La gruta se hizo mundialmente famosa en 2010 cuando se encontraron conchas marinas de cerca de 50 mil años de antigüedad con pigmentos adheridos de color naranja, negro y rojo, algunas de las cuales fueron trasladadas de la costa hasta los yacimientos desde una distancia de 60 km. El hallazgo de los pigmentos fue interpretado como una evidencia de que las conchas habían sido empleadas con una función estética y presumiblemente simbólica.

El estudio dirigido por João Zilhão fue llevado a cabo por un equipo multidisciplinar integrado por investigadores españoles, portugueses, franceses, italianos y británicos y fue publicado en la prestigiosa revista norteamericana Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Junto a las conchas perforadas se hallaron masas de pigmento rojo y amarillo que pudieron haber sido usados para la decoración de la piel. Una importante acumulación homogénea de polvo amarillo resultó ser natrojarosita de gran pureza, cuyo uso, hasta ahora sólo conocido en el Antiguo Egipto, se asocia a aplicaciones cosméticas o en estatuaria funeraria para representar la piel femenina.

Una concha de Spondylus gaederopus del mismo yacimiento contenía residuos de una masa pigmentosa rojiza de lepidocrocita mezclada con partículas molidas de hematites y pirita, cuyas superficies cuando están frescas son de un negro brillante y reflectante semejante al de la purpurina actual, sugiriendo que su inclusión en la masa pigmentosa haya correspondido a la búsqueda deliberada de un efecto cosmético.

Los resultados de esta investigación apoyan la hipótesis de que hubo intercambio cultural y genético entre los neandertales y los cromañones, así como que los neandertales fueron posteriormente absorbidos por el hombre moderno en regiones como la Península Ibérica. Propone, además, que el comportamiento simbólicamente organizado de los neandertales era similar al de los primeros hombres modernos de África. En mayo de 2010, cinco meses después de la publicación del artículo  en PNAS sobre las conchas de Murcia, esta teoría fue validada por los resultados del Proyecto Genoma Neandertal, publicados por la revista Science.

Religiosidad.

Tradicionalmente se había asociado la explosión simbólica del Paleolítico Superior con la llegada al continente europeo de los humanos anatómicamente modernos hace aproximadamente 40 mil años. En la actualidad, sin embargo, existen suficientes indicios que contradicen la visión tradicional y que apuntan a que la modernidad cultural pudo haberse desarrollado de forma independiente en distintas regiones del planeta.

Cada vez son más numerosos los datos sobre estructuras relacionadas con el mundo de la cultura espiritual o subsistema simbólico de los neandertales. Por lo general, los hallazgos se relacionan con tres aspectos: el ritual funerario, a veces de gran complejidad; el canibalismo ritual, practicado en L’Hortus y Kaprina, y el culto al oso de las cavernas, en la cueva de Regourdou. Más problemático de aceptar en el denominado Musteriense Alpino, en el que se incluye la cueva de Drachenhöhle.

De todos estos rituales atribuidos a los grupos humanos relacionados con el Paleolítico Medio, destacan las sepulturas. El comportamiento de cara a la muerte constituye uno de los principales factores de toda cultura y su observación es uno de los medios que tenemos a nuestro alcance para comprender la psicología de los pueblos. Para los prehistoriadores, el arte y las sepulturas son los únicos elementos de apoyo para comprender los grupos cazadores más allá de los datos puramente económicos. Las sepulturas constituyen la representación material de las creencias anteriores al arte, tal y como nos ha llegado hasta nosotros. Si consideramos el tiempo transcurrido en la evolución humana, las inhumaciones voluntarias son un hecho reciente ya que en Europa se relacionan con los neandertales y en el Próximo Oriente con neandertales y hombres modernos antiguos.

El primer indicio de práctica ritual asociada a un comportamiento simbólico lo observamos en las poblaciones anteneandertales, los Homo heidelbergensis, concretamente en el yacimiento de la Sima de los Huesos de la Sierra de Atapuerca, donde han aparecido restos fosilizados de 32 individuos de unos 350 mil años de antigüedad que probablemente forman parte de un enterramiento colectivo. Junto a los esqueletos se encontró un bifaz, el único instrumento de piedra de todo el yacimiento, fabricado con cuarcita de color rojo y de una calidad de talla excepcional. El bifaz fue bautizado como Excalibur y, a día de hoy, representa la ofrenda funeraria más antigua de la que tenemos conocimiento.

Los neandertales practicaban inhumaciones en fosas excavadas o bien en sepulturas bajo acumulaciones de losas de piedra. En lo que respecta a la colocación de los cuerpos, predominan las posiciones laterales y flexionadas, apareciendo, en ocasiones, la cabeza apoyada sobre un brazo. Existe división de opiniones acerca de la disposición intencionada o no de ajuar funerario en los enterramientos neandertales.

La complejidad de la evolución del hombre de Neandertal y sus industrias asociadas parece mostrarse más acusada en yacimientos del Próximo Oriente, en donde la evolución hacia el Paleolítico Superior y el

En la Cueva de Teshik Tash, en Uzbekistan, aparece el esqueleto de un niño de unos 9 años de edad rodeado de cinco pares de cuernos de cabra montesa hincados en el suelo y cuyas puntas conforman una especie de corona. El cuerpo reposaba sobre una superficie de huesos de caballos y los restos de polen encontrados parecen indicar que pudo estar recubierto de flores.

Los hallazgos  de la Cueva de Dederiyeh, en Siria, sugieren igualmente la existencia de un ritual de ofrendas.  La cabeza del niño Dederiyeh 1 reposa sobre una piedra calcárea rectangular y junto a su corazón aparece colocado un sílex. Por otro lado, junto al cuerpo del niño Dederiyeh 2 se han encontrado  restos de talla y un caparazón de tortuga.

En 1961 se encontró en el enterramiento de Amud, en Israel, una mandíbula de ciervo colocada sobre la cadera de un bebé de 10 meses.

En el yacimiento de La Ferrassie, en Francia, se encontró un grupo de siete individuos. El caso más impresionante lo representa un niño de entre tres y cinco años de edad que apareció junto a tres útiles de sílex y cubierto por una losa de piedra caliza cuya cara interna estaba decorada con cazoletas (agujeros con forma de taza). También en La Ferrasie, aparecieron los cuerpos de un hombre y una mujer colocados cabeza con cabeza.

En la sepultura conocida como Kebara 2, con una datación de 60 mil años de antigüedad, se descubrió una fosa de 15 centímetros de profundidad en la que se había depositado el cadáver de un varón muy robusto tumbado sobre la espalda con el brazo derecho doblado sobre el pecho y el izquierdo apoyado sobre el vientre. La ausencia del cráneo se ha interpretado como un hecho inducido por los mismos neandertales.

Descubierta en la década de los 70, la cueva de Shanidar, ubicada en lo que hoy es Irak, ofreció uno de las inhumaciones más interesantes. Se estima que el hombre conocido como Shanidar I tendría unos 40 años en el momento de su muerte. Según Ralph Solecki, el individuo fue encontrado descansando en posición fetal y rodeado por esporas de polen que sugerían la presencia de flores. Más tarde se especuló que dichas flores podrían haber tenido propósitos medicinales y que Shanidar I podría haber sido un chamán u hombre-medicina. Estudios posteriores realizados por Erik Trinkaus, revelaron que Shanidar I había sido un individuo severamente incapacitado desde el nacimiento, lo que no deja duda sobre la capacidad de su grupo para cuidarle, mantenerle y protegerle hasta el día de su muerte.

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Esta entrada fue publicada en 30 enero, 2015 por en Género Homo, Paleolítico, Prehistoria y etiquetada con , , , , , .
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