COSMOS ATOMICAE

sobre la historia de la cultura humana y la evolución del pensamiento científico

HOMO NEANDERTHALENSIS 3: capacidad técnica, alimentación, capacidad cognitiva y lenguaje.

Capacidad técnica.

El musteriense, o Modo técnico 3, es un complejo tecnológico/estilístico englobado dentro del Paleolítico medio y relacionado con el Homo neanderthalensis. Surgió hace unos 125 mil años y pervivió hasta hace unos 30 mil años en algunos lugares del sur de Europa como la Península Ibérica y la Península Itálica.

Esta industria usó como materias primas principales el sílex y la cuarcita. Las herramientas más características fueron raederas, puntas, hendedores y cuchillos de dorso. La industria lítica se realizaba básicamente sobre lascas y se caracterizó por el uso de la técnica de talla Levallois, que permitía producir útiles más especializados como las puntas de proyectil.

Por otro lado, siempre se consideró que la tecnología lítica Châtelperroniense* de los neandertales había sido producto de la influencia de los Homo sapiens recién llegados de Oriente. João Zilhão sostiene, por el contrario, que el Châtelperroniense fue una modalidad autóctona, una continuación natural del musteriense que habría precedido al auriñacience. El científico portugués establece, asimismo, que estos refinados artefactos del Paleolítico Superior evidencian una aurora del arte por parte de la cultura neandertal.

Alimentación.

En los yacimientos neandertales existen claras evidencias de utilización del fuego para cocinar. Eran cazadores-recolectores aunque los análisis genéticos confirman como una particularidad de los neandertales el hecho de que necesitaban comer carne en abundancia. Se sabe que su dieta era casi exclusivamente carnívora, que cazaban bisontes, uros, caballos, ciervos, cabras e incluso mamuts durante el último pico glacial. Gozaba, por tanto, de pleno dominio ecológico lo que lo convertía en el mayor predador de su territorio.

Por otro lado, en un yacimiento neandertal de España se encontraron recientemente evidencias arqueológicas de pesca y marisqueo de 150 mil años de antigüedad, actividad que hasta entonces se creía exclusiva de Homo Sapiens.

En yacimientos neandertales como Moula-Guercy, en Francia, o Vindija, en Croacia, se han encontrado restos de huesos humanos con marcas de corte lo que, en un principio, fue interpretado como una evidencia de prácticas caníbales. El descubrimiento de estos restos sentenció a los neandertales y terminó por arraigar la imagen distorsionada que lo presentaba como una criatura primitiva y brutal. Los últimos análisis microscópicos apuntan, sin embargo, hacia posibles prácticas rituales funerarias ya que se identifican diferencias importantes entre el tipo de cortes realizados en huesos animales y los encontrados en estos huesos humanos.

Casos como el de la cueva de El Sidrón en España, confirmarían, en opinión de Antonio Rosas, un canibalismo con fines alimenticios durante periodos de hambrunas y escasez. Es interesante destacar que el canibalismo fue una práctica habitual en muchas sociedades históricas y que casi siempre fue analizada desde el prejuicio y los tabúes propios de las culturas católicas, que lo definían como manifestaciones evidentes del nivel moral inferior de dichas sociedades. Hoy día, estas prácticas caníbales están siendo reconceptualizadas desde la comunidad científica en busca de causas rituales.

Capacidad cognitiva.

Actualmente sigue en debate la cuestión de si el cerebro neandertal estaba preparado para la innovación, para la inventiva, es decir, si poseían un ingenio creativo. Lo cierto es que, en torno al 35 mil AP, se produce un cambio drástico en su industria lítica con la fabricación de objetos ornamentales y la incorporación de nuevos materiales como el hueso, las astas y los dientes. Dicha revolución técnica coincide con la llegada a Europa de Homo sapiens. El debate se centra, por tanto, en considerar si neandertal se limitó a copiar, a imitar sin llegar a comprender, la tecnología de Cromagnon o si realmente se produjo una revolución a nivel de pensamiento entre los neandertales del mismo modo que se produjo entre los sapiens.

Lo cierto es que resulta prácticamente imposible distinguir los artefactos fabricados por los neandertales de los elaborados por Homo sapiens durante el Paleolítico Medio. Todos presentan características similares, una destreza inigualable así como una elevada capacidad de abstracción y de anticipación.

André Leroi-Gourhan observó, por otro lado, que los neandertales solían rendir homenaje a sus difuntos elaborando sencillas tumbas. Estos enterramientos parecen estar relacionados con tres tipos básicos de ceremonia: el ritual funerario, el canibalismo ritual y el culto al oso cavernario. Como ya hemos comentado, algunos de estos enterramientos aparecen acompañados de huesos humanos manipulados con cortes. Parece lógico interpretar que dichas prácticas estuvieran implicadas en algún tipo de ritual religioso, lo que inevitablemente nos haría concluir que el hombre de neandertal poseía una elevada capacidad de abstracción que le habría permitido imaginar una vida después de la muerte, una determinada forma de trascendencia.

Frente a un tema aún tan polémico, la hipótesis sostenida por Juan Luis Arsuaga es que neandertal y sapiens compartieron un grado similar de capacidad simbólica hasta cierto punto y que, trasvasado dicho punto, sapiens evolucionó hacia un hipersimbolismo extremo. El científico madrileño lo explica a partir de un sorprendente ejercicio mental: la imposibilidad de imaginar a un neandertal enarbolando una bandera o de imaginar a un humano moderno no adscrito a los valores identitarios de un emblema, sea éste del tipo que sea.

La comunidad científica no duda actualmente, por tanto, de que ambas especies poseyeran notables capacidades cognitivas y simbólicas que posibilitaban la comunicación. Sapiens, sin emabargo, llegó a desarrollar dichas capacidades hasta la exageración, llevándolas según los casos  hasta niveles delirantes y enfermizos, más allá de su función original.

Ese ir más allá, esa capacidad para dotar de significado a los símbolos, para crear sentimientos de pertenencia e identificación con ellos es, según Juan Luis Arsuaga, lo que nos hace específicamente humanos. Esta capacidad es nuestra particularidad y es nuestra tragedia y es, al mismo tiempo, lo que posibilitó el arte.

Lenguaje.

Antes de los extraordinarios hallazgos de la Sima de los Huesos, el debate sobre el origen del lenguaje estaba centrado en la capacidad de los neandertales para producir los mismos sonidos que los cromañones. Sobre todo se discutía si fueron o no capaces de articular las vocales /a/, /i/ y /u/. Se cuestionaba, en definitiva, si estaban capacitados para usar un lenguaje relativamente similar al moderno, con estructura compositiva y reglas gramaticales, o bien si utilizaban formas menos desarrolladas y más próximas al sistema de comunicación de los simios.

Entre los autores que consideraron que los neandertales no tenían acceso a un lenguaje sofisticado se encuentra el arqueólogo Steven Mithen que defendía la teoría de que usaban un sistema de comunicación “Hmmmm”, es decir, holístico, manipulador, multimodal, musical y mimético. El paleoantropólogo Daniel-Lieberman, por su parte, realizó un modelo coincidente con la opinión de Mithen argumentando que la situación del cuello adelantado y la disposición de la laringe en los neandertales habrían  dificultado el lenguaje articulado.

En opinión de João Zilhão, uno de los pioneros en la defensa de las elevadas capacidades cognitivas del hombre de neandertal, siendo el lenguaje un producto del pensamiento simbólico por definición, no puede haber duda de que los neandertales dominaban el lenguaje. Argumenta que, desde el punto de vista del rendimiento metabólico, parece haber pocas razones para que existan grandes cerebros salvo para llevar a cabo aquello para lo que están específicamente diseñados: practicar el pensamiento abstracto, la planificación y la comunicación social sofisticada.

Las recientes investigaciones sobre ADN neandertal desmienten de manera rotunda que existieran diferencias sustanciales entre su capacidad para el leguaje articulado y la nuestra. Tras la secuenciación del genoma neandertal en 2010 se encontró una variante del gen FoxP2, gen relacionado con el habla en Homo Sapiens, lo cual implicaría que, desde el punto de vista genético, los neandertales estaban perfectamente capacitados para el lenguaje.

Por otro lado, los moldes endocraneales de los primeros Homo erectus ya muestran la presencia de áreas del cerebro (por ejemplo, el área de Broca) que se relacionan con el lenguaje y que no existen en los cerebros de los chimpancés. Esta evidencia sugiere que el lenguaje es tan antiguo como el género humano, es decir, que apareció al menos hace 1,5 mill. de años.

En las últimas décadas, los ingenieros de telecomunicaciones han desarrollado modelos físicos que simulan con gran precisión el funcionamiento del oído humano. Para poder emplearlos en los fósiles de Atapuerca fue preciso medir las principales dimensiones de los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo), que se encontraron milagrosamente conservados en la Sima de los Huesos, así como el tamaño de las cavidades del oído externo y medio. Las investigaciones, llevadas a cabo por Ignacio Martínez Mendizábal, confirmaron que Homo heidelberguensis practicaba, al igual que nosotros, un lenguaje humano codificado a través de sonidos. Aquellas personas ya presentaban un oído capaz de percibir con gran sensibilidad entre 1 y 5 kilohercios. Es decir, que sus oídos eran de banda ancha como los nuestros.

Por tanto, si Homo heidelbergensis disponía de las adaptaciones anatómicas necesarias para beneficiarse de un sistema de comunicación oral complejo, no hay motivo aparente para pensar que los neandertales, sus descendientes genéticos directos, hubieran perdido dicha capacidad.

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Esta entrada fue publicada en 30 enero, 2015 por en Género Homo, Paleolítico, Prehistoria y etiquetada con , , , , , .
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